Diego Simeone o el regreso de Dos Caras

"Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos", fue la frase que eligió para las tarjetas de salutaciones, en el fin de año de 2008. Una de sus costumbres es seleccionar palabras de diferentes autores para repartir cuando llegan los últimos días de diciembre.

Su posición en el campo de juego fue la de volante central. Aguerrido, pasional y aplicado en la entrega, dejó para la posteridad una frase de neto tinte bilardista: "hay que jugar con el cuchillo entre los dientes". Trabajo, trabajo y más trabajo, es otro de sus principios. Aunque la cancha lo tenía en el centro del campo, su posición como técnico bien podría ser la de extremo: debut tormentoso en Racing, campeón en Estudiantes, campeón en River y alejamiento en el Millonario que entró a la historia: terminó último. Después, llegó a San Lorenzo bajo el ala de los Tinelli's boys y su paso fue un cúmulo de ilusiones y delanteros. La memoria azulgrana guardará para siempre tanta esperanza por el ciclo como tantos jugadores ofensivos en el verde césped.

Su mensaje jamás llegó a un plantel que no supo (ni pudo) codificar las modificaciones. Los cambios se sucedieron, de partido a partido y de minuto a minuto. Delantero por defensor, volante ofensivo por volante central, delantero por delantero, lateral por central, central por lateral. Así, fue caminando lentamente hacia el abismo. El charrúa Pablo Pintos nunca entendió si tenía que jugar de 4, de 8 o de oyente preferencial de su discurso (por la ubicación cerca de la línea, siempre contó con 45 minutos de charlas face to face con el entrenador). Al hábil Papu Gómez sólo le faltó jugar de arquero.

Todos confían en él y nadie confía en él. Racing se animó a colgarle los botines, pero tembló a la hora de bancarlo. Seis meses después le estaba robando el Tri a Boca, con un Estudiantes made in mística. Un tiempo después, él dejó al Pincha y se fue tentado por la gloria riverplatense. Campeón y responsable del proceso que finalizó en la vigésima ubicación, se fue aplaudido por la siempre temida platea San Martín.

En la tarde del sábado 3 de abril (353 días después de que acordó su llegada a Boedo, en reemplazo de Miguel Angel Russo), Diego Pablo Simeone volvió a caer. Se cae, se levanta y se vuelve a caer. ¿Cuál es el verdadero Cholo?. El irlándes Oliver Goldsmith, responsable de la cita que se transformó en tarjeta navideña, tiene todos los boletos para volver a salir a la luz: "No me hagas preguntas para que no te diga mentiras".

Escrito por San_Felipe en sábado, abril 03, 2010. Etiquetas , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

3 comentarios for "Diego Simeone o el regreso de Dos Caras"

  1. mucho proyecto a largo plazo no se puede hacer en un clubu cuya platea no resiste un archivo por asi decirlo,paso el cholo como russo como pasaran otros mas mas o menos insultados,con mas o menos titulos,pero los termos estaran siempre ahi,putenado.

  2. Totalmente de acuerdo. Simeone es el Dos caras del futbol

  3. si le iba bien seguro compraban la camisa del cholo como hicieron con la chomba de Ramon.

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