¿Por qué a vos, Negro?

Debo confesar que ésta pregunta no me la realicé hasta que leí el comentario de San Felipe en el post de ayer. La noticia del fallecimiento del querido Negro Fontanarrosa me dejó una mezcla de sensaciones contrapuestas. Por supuesto, en un primer momento, la tristeza de no tenerlo entre nosotros se hizo carne en cada uno de los argentinos, especialmente los que vivimos en este pueblo grande que es Rosario. Luego, más frío y calmo, me invadió un manto de tranquilidad al saber que el calvario de Roberto y su familia de una vez por todas había llegado a su fin.

A muchos puede sembrarle polémica ciertos gustos musicales que me identifican, aunque no por ello pienso esconderlo ni hacerlo a un lado. Es que quiero evocar al, ahora polémico y discutido, grupo de rock que escribió alguna vez un deseo ferviente que compartimos muchos: "Poder jugar en otro juego es lo que imagino, donde la gente de mierda esté muerta y los buenos vivos".
Y vaya si el Negro era un buen tipo. En todos los aspectos de la vida. Con un semblante único e irrepetible, era capaz de hacer reír al más caracúlico. O hacer emocionar a los más tiranos. Bastaba una mirada cómplice, una tibia sonrisa para contagiar a un pueblo que, con el correr del tiempo, cada vez más necesitó de sus alegrías. Los tipos como el Negro son los que nos llenan de orgullo, pero fundamentalmente los que nos alientan a seguir viviendo plenamente cada hora y cada día.

El Negro comenzó a dejarnos cuando la enfermedad terminal que lo acosó le quitó la posibilidad de hacer lo que mejor sabía: Dibujar y escribir. Fue como un preaviso de lo que sucedería un fatídico 19 de julio de 2007. Para todos... menos para él. Porque a quienes vivimos en esta ciudad y conocemos los pormenores, sabemos que nunca se dio por vencido y jamás se rindió ante la enfermedad. Con cada vez menos posibilidades, siguió haciendo honor a su personalidad y fue al frente, cual guerrero inmortal, hasta que su cuerpo lamentablemente dijo basta.
El canaya fue su última gran obra y, tal como él lo soño, quedó inmortalizada en la camiseta de su querido Rosario Central, al que seguirá alentando desde el rincón valeroso que en el cielo le asignen. Cambiará la platea de Cordiviola que tan bien supo habitar, por sobrevolar el Gigante con su fuerza siempre presente. Más de una vez empujará alguna pelotita que no tenga destino de red y ayudará a su manera para que ese estadio que tanto quiso vuelva a estallar en el grito de gol.

Ayer se nos fue un grande, pero solamente se extrañará su cuerpo. Es que su inolvidable presencia quedará marcada a fuego en una ciudad que jamás se olvidará de uno de sus hijos pródigos. De un país que se deleitó con sus fenomenales ocurrencias y seguramente lo catapultará como un mito del que sí podremos enorgullecernos. Hasta siempre, querido Negro, en el día del amigo levantaremos la copa por vos, que con tus majestuosas creaciones fuiste un gran amigo de todos los que te disfrutamos. Vos, estés donde estés, levantá una copa por nosotros y hacenos recuperar la eterna sonrisa que, por primera vez, y solamente por esta ocasión, fuiste capaz de borrarla.

# Ayer en Tic Espor: Adiós a un grande
# Las narigonas siempre tienen buenas tetas (La Redó)
# El Negro Fontanarrosa dibuja en la eternidad (Mata-dor)
# Homenajes (eBlog)

Escrito por Anónimo en viernes, julio 20, 2007. Etiquetas , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

5 comentarios for "¿Por qué a vos, Negro?"

  1. Anónimo 12:58 a.m.

    de donde salio Guille Fechenbach ?

  2. Soy un periodista rosarino amigo del creador del blog y amante del fútbol, seguramente como vos y cada uno de los que entran en este sitio. En la Sección Staff podrás conocer un poquito más de mi persona. Igualmente, no entendí el sentido de tu pregunta. Un abrazo.

  3. Vivo en Misiones pero les puedo asegurar que sentí tanto la muerte del "Negro" como cualquier rosarino, bah, cualquier argentino en realidad. Es muy triste que alguien que nos hacía cagar de risa se nos haya ido. Por que eso hacía el Negro: no nos reíamos, nos cagábamos de risa con él. Claro está, lo bueno es que ya no va a sufrir más esa enfermedad de porquería que tan mal le hizo. Creo que ya se convirtió en un ícono del humor nacional, y jamás lo vamos a olvidar.

  4. Anónimo 7:56 p.m.

    guille yo fui el que pregunto de donde saliste y el senti de mi pregunta es porque yo veo que aca solamente poste a san_felipe y ezequiel
    saludos

  5. En este post: http://ticespor.blogspot.com/2007/07/tvr-tena-razn.html, Guille regresó al blog (se fue a fines del 2005 y ahora retoma el posteo)

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