Dos años después, dos realidades opuestas, otra final


 Hace dos años, un lluvioso cinco de julio, Vélez y Huracán dirimieron en una vibrante última fecha el campeón de aquel Clausura 2009. El polémico gol de Maximiliano Moralez le otorgó la victoria y el séptimo título de su historia al Fortín. Dos años después, sumergidos en realidades totalmente opuestas, protagonizarán una nueva final.

Vélez pelea mano a mano con Lanús en busca de un nuevo trofeo para sus vitrinas. El Globo está inmerso en una encarnizada guerra por escaparle al descenso directo junto a Gimnasia y al milagroso Quilmes. Gabriel Brazenas, árbitro de aquel inolvidable partido decisivo, no dirigió nunca más desde ese día y, según publicó el diario Muy, trabaja como albañil para subsistir. Esa tarde en Liniers marcó su vida: nunca le perdonaron la presunta infracción de Joaquín Larrivey sobre Gastón Monzón en la previa del gol. Nunca más se volvió a vestir de negro.

En 730 días el panorama se modificó rotundamente para ambos. La dirigencia del Fortín apostó por la consolidación del proyecto, mantuvo a Ricardo Gareca en su cargo y gracias a su buena gestión evitó desprenderse de sus figuras, sosteniendo la base del plantel campeón. Del equipo titular que salió al Amalfitani solo dos jugadores ya no visten la V azulada: Nicolás Otamendi (Porto) y Hernán Rodrigo López (Estudiantes).

Huracán, obligado por las urgencias que azotan a la mayoría de los clubes del fútbol argentino, debió despedirse abruptamente de las joyas que habían convertido al Globo en un equipo vistoso y protagonista. Javier Pastore, Mario Bolatti y Matías Defederico, los tres pilares claves en la estructura de Ángel Cappa, partieron tras esa magnífica campaña que quedó instalada en la memoria del hincha propio e incluso del hincha ajeno que se identificó con su ambiciosa propuesta futbolística. Después de la inevitable sangría el conjunto de Parque Patricios cosechó solo once puntos durante el tétrico Apertura en el que finalizó anteúltimo, solo por encima de Tigre. Los malos resultados y las diferencias entre el DT y el Presidente Carlos Babington alejaron a Cappa del Ducó. Héctor Rivoira y Miguel Brindisi intentaron, sin éxito, reencausar el magro presente. Actualmente Roberto Pompei conduce a los tumbos a un equipo con muchos juveniles que intenta esquivar el descenso.

El partido del domingo decisivo para ambos. Vélez debe ganar o ganar para mantener la ventaja sobre su escolta Lanús; Huracán también necesita imperiosamente los tres puntos para condenar definitivamente al Lobo platense a la B Nacional. Los sueños y la ilusión del Fortín chocarán con las urgencias del necesitado Globo. Efectivamente protagonizarán, con otros matices, una nueva final.

Escrito por Matías Baldo en domingo, junio 12, 2011. Etiquetas , , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

1 comentarios for "Dos años después, dos realidades opuestas, otra final"

  1. Anónimo 9:55 p.m.

    yy lo vieron a buracan??? por aca ??no es que es el sesto grandee???aa,,perdonn sesto,,con s,,el de basura vio???jajajajaj dale velez campeon de mi vida!!pasion y futbol!!!!

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