La Copa de Hilario

 



Avellaneda es un infierno. Mientras la mitad de los hinchas se lamentan porque su equipo quedó afuera de la Copa Libertadores 2011 la otra sigue emborrachada por las mieles de la reciente conquista. Independiente convirtió a su estadio en una caldera, igualó la serie tras el 0-2 sufrido en Goiana y terminó ganando su 16° título internacional por penales. Facundo Parra hizo dos de los tres goles con los que el Rojo venció a Goiás como local y Eduardo Tuzzio fue elegido como la figura de la noche en el Sur de Capital Federal por la marca que auspicia al certamen. Pero el verdadero héroe de la noche y gran baluarte del campeón fue Hilario Navarro. 

El arquero correntino, tras abandonar el Huracán de su provincia por no tener chances de atajar, dio sus primeros pasos en el Guaraní paraguayo, en donde atajó entre 2001 y 2005. Después fue traspasado a Cerro Porteño, en donde fue dirigido por el argentino Gustavo Costas que luego lo pediría para su Racing.

La Academia (en los tiempos en que todavía era gerenciada por Blanquiceleste) fue su primer equipo en Argentina, aunque podría haber sido River. Los Millonarios buscaban un sustituto para Juan Pablo Carrizo y Navarro, de un día para el otro, dejó la concentración de Racing y se mudó a Núñez para acordar su contrato y competir con Juan Ojeda por el arco riverplatense. Pero el correntino no firmó y volvió a Avellaneda. 

En Racing comenzó siendo suplente del histórico Gustavo Campagnuolo, hasta que tuvo su oportunidad por una suspensión del arquero titular y nunca más abandonó la portería académica. Su debut fue, por casualidades del destino, en el 1-1 frente a River en la sexta fecha del Apertura 2007 en el Cilindro. Ese día fue la figura del equipo, sacó a relucir todas sus virtudes y fue el punto de partida para afianzarse bajo los tres palos Académicos. Con el buzo albiceleste atajó 28 partidos entre el Apertura y el Clausura 2008. 
Si su arribo a Racing había sido traumático, mayor aún fue su traspaso al más acérrimo rival: para la temporada 2008/2009 cruzó de vereda para ser suplente de Fabián Assman en Independiente. No atajó durante todo el Apertura 2008 por el gran nivel del rubio portero y se fue a préstamo a San Lorenzo a reemplazar a Agustín Orión, quien había sufrido una grave lesión. En el Ciclón si tuvo continuidad pero la opción de compra de cinco millones de dólares que puso el Rojo era impagable para el conjunto de Boedo. 17 partidos (14 por el torneo local y 3 por la Copa Libertadores) fue el saldo de la corta aventura del correntino vestido de azulgrana.

El Apertura 2009 prometía ser, por fin, el torneo en el que se afianzara como indiscutido bajo los tres palos en Independiente. Atajó las primeras tres fechas y en la cuarta sufrió un traumatismo de pubis tras un fortísimo choque accidental con su compañero Leonel Galeano, por el cual debió ser internado y se perdió el resto del torneo. Su lesión le dio la oportunidad de mostrarse en primera a Adrián Gabbarini, quien amparado por el Tolo Gallego se convirtió en la pieza fundamental del equipo que protagonizó una buena temporada 2009/2010. 

Ya totalmente recuperado empezó el Apertura 2010 siendo suplente de Gabbarini por decisión de Daniel Garnero. Tras la renuncia del Dany y el arribo de Antonio Mohamed todo cambio. El Turco le dio el buzo de arquero a Hilario nada más y nada menos que para el trascendental clásico frente a Racing, en donde Navarro fue el pilar principal de la resistencia de un equipo que jugó mal y solo sostuvo su victoria por la enorme actuación del portero correntino. A partir de esa magnífica actuación se ganó la confianza del ex técnico de Colón y el arco del Rojo.

Su participación fue sustancial para que Independiente reconquiste América. Un equipo limitado encontró en su arquero las fuerzas necesarias para enfrentar la adversidad. Fue el sostén principal frente a los embates de Defensor Sporting, sostuvo la resistencia ante Liga de Quito en el peor momento en la altura y sacó pelotas claves en la final frente a Goiás en el segundo tiempo y en el suplementario para evitar la caída de su conjunto. 

La Copa Sudamericana fue la Copa de Hilario. A puro reflejo evitó la caída reiterada de su arco ante la pasividad de sus defensores. Y en todo momento fue el soporte anímico y psicológico de un equipo que la pasó mal durante gran parte de su epopeya por Sudamerica. El título que Independiente sumó a sus vitrinas se debe en gran parte gracias a la magnífica actuación de un arquero que por su nivel pide a gritos selección, ya sea la argentina o la paraguaya.

Matías Baldo es estudiante de periodismo y de abogacía. Escribió en los reconocidos blogs argentinos ValeChumbar (www.valechumbar.com) y Muy Boca (www.muyboca.com.ar). Sus colaboraciones en TicEspor.com se iniciaron con la cobertura del Mundial de básquet Turquía 2010 y la serie semifinal de la Copa Davis 2010 entre la Argentina y Francia. Su twitter: @matiasbaldo.

Escrito por Matías Baldo en sábado, diciembre 11, 2010. Etiquetas , , , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

1 comentarios for "La Copa de Hilario"

  1. Baldo sacate la camiseta del Rojo!

    :P

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