Adriano dejó el fútbol (y el fútbol a él)



La alegría no es brasileña. Al menos esta vez. Adriano Leite Ribeiro, más conocido como Adriano o como El Emperador, por culpa de Publio Elio Adriano, un romano que vivió entre los años 76 y 138, anunció su retiro (por tiempo indeterminado) del fútbol. Tiene sólo 27 años y las lesiones no lo atormentan, sino que la culpa de todo parece estar en las "presiones y la perdida de la felicidad". Vaya paradoja: los autores clásicos describen los últimos años del reinado del miembro de la Dinastía Ulpio-Aelia como una época marcada por los conflictos y la infelicidad. Los dos terminaron igual.

"Conversé con mi familia, mis amigos, mi empresario. Estoy haciendo esto pensando en mi felicidad. No tengo nada contra el Inter, sólo que no me gustaba vivir en Italia. Me sentía presionado desde los 18 años de edad. Mucha gente no me va a entender pero es una situación mala, desagradable, no es fácil, pero es una opción de vida", aseveró el delantero, quien el jueves dio conocer su pronta despedida tras casi 9 años en el fútbol grande.
Adriano debutó en Flamengo en 2000. En 2001 emigró al Inter de Milán de la Serie A y en 2002, tras un breve paso por la Fiorentina, fichó por el Parma AC. En la temporada 2003-04 regresó al Internazionale, donde ha ganado dos Copa Italia, dos Scudettos, y tres Supercopas.
Con varios problemas encima, en noviembre de 2007 fue cedido al São Paulo. Para la temporada 2008/09 volvió al Inter, pero salvo un par de buenos partidos y una incipiente buena relación con Mourinho, el final ya estaba cantado.
Su relación con el DT portugués tuvo dos aspectos bien marcados: en un momento, Adriano le llegó a dedicar un gol al hijo de su técnico (porque era su ídolo), pero la semana pasada José dio su veredicto cuando sostuvo que "lo suyo ya no es indisciplina. No tiene arreglo y me parece muy triste". Ya no había retorno.

Esta vez la culpa no fue de la noche, ni de la playa ni de la lluvia. Adriano no se cansó de repetir que su faltazo a la disciplina del Inter tras la fecha de Eliminatorias fue porque es feliz en Brasil, al lado de sus amigos y familiares. Lo dieron como desaparecido, que estaba con narcos, que el alcohol le había ganado otra batalla y hasta que estaba muerto en una favela de Río.
"No estoy enfermo. Adriano no está muerto. Están hasta matándome", comentó en la conferencia donde dio claras señales de vida. "No voy a dejar de frecuentar mi comunidad por nada del mundo. Esallí que yo me siento bien, de bermuda y descalzo. No tengo contacto con narcotraficantes. Sé que hay personas buenas y otras quesiguieron otro tipo de vida. Si dijera que nunca vi (delincuentes) sería mentira. Sólo que una cosa es saber quién es, y otra es relacionarse", agregó. Él intenta creer que lo suyo es sólo por culpa de la infelicidad, pero nadie aprueba sus argumentos. Sus llegadas tardes, sus fotos nocturnas, su falta de estado y su mala fama le jugaron una mala pasada en la consideración general. Y su pasado lo condena: en "Anatomía de un Emperador: Adriano", editada por La Gazzetta dello Sport, contó que de joven entendía que "para sobrevivir se recurriese a los robos y a las pistolas". Del barrio humilde a los millones de dólares, de los consejos de su mamá Rosilda al lamento por los chicos que "juegan conmigo en la Play", de la vida con amigos a las mansiones en Italia. Su vida pasó rápido y él no supo manejarla.

Adriano y su potencia quedarán (salvo que decida regresar) en el recuerdo de una generación. Su físico de "tanque", su técnica y su velocidad serán recordadas por encima de su errores fuera de las canchas. Su gol a Argentina en la Copa América 2004 llevará su firma, al igual que su brazos señalando al cielo después de cada tanto. Era una forma de agradecerle a Dios.
Para criticar sus desplantes estarán los oportunistas de siempre. Aquellos que festejan en las buenas y despotrican en las malas. "La situación de Adriano es mala para la nueva generación", declaró Pelé (¿cuándo no?)en el programa Globoesporte. Ronaldo, amigo del ariete caído en desgracia, le contestó que "son más tristes aquellos que hablan de Adriano, que el problema en sí".

Un clásico del fútbol mundial sigue haciendo de las suyas. De la favela a los dólares o de la villa a la cima del mundo, esos caminos sin escala siguen golpeando en la cabeza de los jugadores. Algunos logran entenderlo y otros no. Las drogas, el alcohol, la noche y las mujeres terminan por destruir a muchos cracks.
Ahora, Adriano quiere salvarse, o mentirse. Todo dependerá de él. Todo menos una opción: si vuelve a jugar en Brasil sólo vestirá los colores del Flamengo. "No me queda otra, sino mi abuela me mata", bromeó en su reciente aparición. Esa sonrisa puede corregir su carrera.

# Audio: La conferencia de Adriano

Escrito por San_Felipe en sábado, abril 11, 2009. Etiquetas , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

5 comentarios for "Adriano dejó el fútbol (y el fútbol a él)"

  1. Anónimo 1:08 a.m.

    En su momento de esplendor, este tipo era una bestia.. Tuvo un año donde la rompió y después se diluyó. Una potencia de la puta madre (recordar como Coloccini rebotaba contra él como si fuera Jonah Lomu) y un misil en el botín, sus características principales.

  2. Mucho potencial, pero el nunca fue feliz jugando al futbol profesionalmente, nosotros titulamos igual "El futbol dejo a Adriano" y esa es la realidad.

    Abrazo

    Tremendamente Motivados

  3. Sanfe post de emergencia,el pato Cabrera ganó el Master de Augusta(?).

  4. abbi: vuelvo a tener internet tras 72hs, gracias a los amigos de fibertel. Así que ahora actualizo. Abrazo!

  5. Anónimo 3:53 p.m.

    ABRAZATE A ESTA RUBEN

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