Viejos nuevos tiempos


Pasado y futuro se enfrentarán en un presente que encuentra a dos generaciones en su máximo esplendor. Una rejuvenecida dinastía que atraviesa su segunda juventud frente a otra que pretende construir su hegemonía a partir de esta temporada. Los dos rosters más profundos de la liga, los dos mejores records del oeste, cara a cara en una final de ensueño. San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder protagonizarán la serie más esperada, apasionante y pareja de la última década. Un duelo que promete despertar emociones a granel. Un choque inmerso en una de las paridades más absolutas que se recuerden en los playoffs del último lustro, un banquete de básquet para los fanáticos aunque tantos otros elegirán cambiar de canal al enfrentarse dos franquicias poco marketineras. Ni siquiera los profetas más osados se atrevieron a pronosticar el resultado de un enfrentamiento que se definirá por detalles. En un deporte siempre lógico, la incertidumbre reinará en la batalla del lejano oeste.

San Antonio Spurs

La eliminación en la primera ronda de playoffs a manos de Memphis Grizzlies aparentaba haber enterrado la última oportunidad de San Antonio de conquistar su quinto anillo. "Al principio de la temporada dije que esta era nuestra última chance. Tim y Manu están envejeciendo y va a ser difícil regenerarnos. Siempre seremos un buen equipo pero no podremos decir que estamos peleando por el título" declaró Tony Parker tras la derrota. El pesimismo del base frances era una sensación generalizada que se fue profundizando una vez confirmado el lockout. La exigencia del comprimido calendario representaba un desafío mayúsuculo para la franquicia texana. Después de una década de absoluta competitividad, los Spurs parecían condenados al ostracismo por la juventud e intensidad de plantillas más jóvenes y con mucho talento. 

Con varios de los integrantes del plantel convencidos de que se les había escurrido la última posibilidad de extender su dinastía, los dirigentes encabezaron la resistencia. El general manager R.C. Buford gestionó a la perfección los movimientos en el mercado de transferencias para rejuvenecer la plantilla. Fichó a Dany Green, un joven que había demostrado buenas sensaciones durante su temporada como rookie en Cleveland Cavaliers. En plena lotería del draft transfirió a Geroge HIll a Indiana a cambio de Kawhi Leonard, 15° pick, y recuperó la frescura de Stephen Jackson al desprenderse de un Richard Jefferson que jamás había cumplido sus expectativas. Su último movimiento, el más determinante desde que en 2002 fichara a Manu Ginóbili, fue rescatar a Boris Diaw de los Charotte Bobcats para conformar una dupla que había funcionado a la perfección en el último Eurobasket.

Gregg Popovich recibió el COY (coach of the year o entrenador de la temporada) después de una temporada en la que cumplió un objetivo que parecía utópico: revitalizó a su longevo plantel. Con un asombroso manejo de las rotaciones, le entregó protagonismo a jugadores de rol e inculcó su libreto a un grupo de jóvenes que potenció para que resultaran decisivos a lo largo de una temporada en el que volvieron a forjar el mejor record de la liga. Pop repartió goleo y minutos en cancha: once jugadores disputaron veinte o más minutos a lo largo de toda la temporada y trece promediaron más de cinco puntos por partido. Recuperó al mejor Tim Duncan, generó un ámbito propicio para extender el sublime nivel del último Eurobasket de Parker  y se sobrepuso a la prolongada ausencia de Manu Ginóbili. 

Oklahoma City Thunder

Oklahoma City Thunder escogió el modelo de gestión de Buford en los Spurs. Sam Presti, discípulo de la organización texana, construyó en Oklahoma uno de los rosters de mayor profundidad de la liga. Paciente, fue cimentando la futura dinastía en el draft. En 2007 escogió a Kevin Durant, el mejor jugador de la actual liga. En 2008 seleccionó a Russell Westbrook y a Serge Ibaka. En 2009 acogió a James Harden. Apuntalados por un Kendrick Perkins que arribó al Chesapeake Energy Arena como complemento para fortalecer el sistema defensivo, sus cuatro estrellas nacieron en casa. Scott Brooks fue el entrenador ideal para un proceso que fue cimentándose paulatinamente, año a año. Más allá de inculcar un libreto intenso y arrollador, su principal virtud ha sido la de acoplar los egos de sus figuras. 



Factor Durant

28 puntos, 3.5 asistencias y 8 rebotes de promedio a lo largo de la temporada. 26.7 puntos, 3.4 asistencias y 8.10 rebotes en playoffs. Números de MVP, premio que no recibió por la espectacularidad de un Lebron James idóneo para el negocio que también se genera a lo largo y a lo ancho de la liga. Máximo anotador por tercer año consecutivo, su evolución fue magnífica porque no solamente es goleador: es el jugador más determinante de la NBA. Lo demostró durante la exigente campaña regular y en los playoffs. Oklahoma barrió al último campeón en cuatro partidos y eliminó en cinco a Los Ángeles Lakers. Un jugador único: mide 2.06 metros y tiene talento para ocupar las cinco posiciones en la cancha. Con temple y personalidad para los momentos calientes, será el factor diferencial de la serie.

Batalla de bases

Russell Westbrook ha sido intensamente criticado por varias de las decisiones que toma durante el juego. Qué es poco confiable en su manejo, que toma más tiros de los que debería. Tal es la humildad que reina en Oklahoma, que Durant lo defendió públicamente: "Tradicionalmente, un base no debería realizar más tiros que todos los demás en el equipo. Pero jugamos mejor cuando lo hace, y es agresivo. Y juego mejor cuando estoy ahí para facilitar, rebotes, defensa y ser más eficiente con mis tiros aunque tire menos". Westbrook promedia 24.1 puntos, 4.4 asistencias y 4.7 rebotes en los playoffs. No solo fortaleció su faceta ofensiva, sino que demostró sus enormes cualidades defensivas asfixiando a Cris Paul y a Jason Terry en un memorable primer partido frente a Dallas Mavericks. Tras marcar veinte puntos en tres cuartos, Brooks modificó el diseño defensivo y designó a Westbrook como marca personal de Terry, que durante ese último cuarto no encestó una canasta.

En el último Eurobasket, Tony Parker se reencontró con su mejor faceta. Francia conquistó la medalla de plata con una actuación deslumbrante de su base: máximo anotador del certamen continental, anotó 22.1 puntos y repartió 4.3 asistencias por juego. De vuelta en la NBA tras la conclusión del cierre patronal, Parker fue el líder de los Spurs durante la fase regular. Con números y actuaciones de MVP, subestimado por el bajo cartel publicitario de la franquicia de San Antonio, Popovich encontró en el francés a su estrella. El duelo entre Westbrook y Parker, de costa a costa, será intenso y decisivo.

Harden-Ginóbili

James Harden recibió el premio a mejor sexto hombre de la temporada. Hace cuatro años, Manu Ginóbili fue galardonado con ese trofeo. Las similitudes entre el estadounidense y el argentino son numerosas. Revulsivos desde el banco de suplentes, son decisivos en sus equipos y estrellas de la liga. Competitivos, con sed de gloria, inteligentes, con talento para disfrazarse de base, con humildad para aceptar su suplencia y destrozar al rival en ambos tableros. De buen tiro perimetral, creativos, confiables, con potencia para la penetración e intensidad defensiva.

Fajándose en la pintura


A sus 36 años, Tim Duncan resurgió de sus cenizas como el longevo Big Three de San Antonio. Después de brindar una clase maestra frente al bestial Blake Griffin, tendrá un nuevo desafío frente a una pareja de internos que redujo a su mínima expresión a la dupla Bynum-Gasol. Los atléticos Kendrick Perkins y Serge Ibaka son el complemento ideal para equilibrar la explosividad de las tres estrellas de Oklahoma. Duncan, siempre haciendo gala de su característico doble con tablero y siendo letal desde media distancia, encontró en Boris Diaw su complemento para el cerco reboteador.

Hambre de gloria

La voracidad distingue a ambas franquicias. Jugadores altamente competitivos impulsados por su sed de gloria. La intensidad y dinámica arrolladora de los Thunder tendrá una prueba de carácter frente al sistema colectivo de los Spurs. Ambos equipos probaron su suficiencia y temple para agigantarse en los momentos más calientes de una serie que seguramente quedará para siempre en la historia.  

Escrito por Matías Baldo en domingo, mayo 27, 2012. Etiquetas , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

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