Mentalidad, orden y progreso


Si para el gran Carlos Gardel veinte años no fueron nada, los quince que pasaron desde que Independiente disputó su última final intercontinental (victoria sobre el Flamengo en la Supercopa de 1995) habrán sido una eternidad para los hinchas del Diablo, que en la larga madrugada de este viernes harán arder Avellaneda festejando la hazaña de sus muchachos frente a Liga de Quito. El Rojo le ganó como local al conjunto ecuatoriano por 2-1 y, gracias a los dos goles que convirtió como en el Estadio Casa Blanca de Quito, se adjudicó el boleto que había en juego para viajar a Goiana (el Goiás, equipo que se fue a la B en la liga brasilera, será su rival tras sorprender a Palmeiras en la otra semi).

Independiente tiene una chance inmejorable de conquistar su decimosexto título a nivel internacional: en la final enfrentará a un equipo recientemente descendido a la Serie B del Brasileirao. Aunque tampoco deberá confiarse ya que el Goiás poco tiene que perder. 

El Rojo llegó a una nueva final, como en sus años dorados en la segunda mitad del siglo XX (especialmente en la década del setenta). Hay una tendencia a restarle méritos a un equipo que, sin deslumbrar, se ganó el derecho a estar en la serie decisiva. Es verdad, nunca jugó bien ni enamoró a los amantes del buen fútbol. Pero tuvo virtudes que, dentro de la mediocridad general, terminan siendo importantes: su fortaleza mental y su capacidad de golpear en los momentos justos.

Tras el rotundo fracaso de Daniel Garnero como técnico y de César Luis Menotti como mánager, Antonio Mohamed fue el elegido para sacar adelante una situación delicada, con un equipo sin juego y sin actitud. En el primer partido del ciclo del Turco, la victoria en el clásico de Avellaneda por 1-0, resaltamos un notable y evidente cambio anímico de un equipo que metió, luchó y corrió como nunca lo había hecho. Y el trabajo psicológico a cargo del ex técnico de Colón y de todos sus colaboradores dio sus frutos: una de las principales razones por las que Independiente tiene la chance de enfrentar al Goiás fue su fortaleza mental. En los momentos más complicados (el 0-3 parcial en Quito, el 3-2 como local frente a Defensor Sporting y el 1-2 en Ibagué tras empezar ganándole al Tolima) el equipo sacó un plus que le permitió sortear las dificultades que se le presentaron. 

Cada vez que el Rojo estuvo contra las cuerdas, reaccionó y terminó sacando un resultado positivo.La máxima expresión de esta afirmación ocurrió en el partido de ida de la semifinal: iban sesenta minutos en la altura de Quito y Liga le ganaba 3-0. Los dirigidos por el Patón Bauza tenían en un arco a los Diablos Rojos e incluso llegaron a anotar un cuarto gol que fue mal anulado. A partir de ese momento Independiente empezó a crecer y acortó la diferencia a un solo gol, clave para dar vuelta el resultado en el Libertadores de América.

La máxima figura de este equipo es su arquero, Hilario Navarro. Si Independiente termina adjudicándose la Sudamericana, la conquista quedará signada por la magnífica actuación del arquero correntino, el pilar principal de un equipo que necesitó de sus intervenciones para mantenerse con vida a lo largo de toda la Copa.

"Que Independiente haya llegado a la final de la Sudamericana demuestra lo devaluado que está el fútbol sudamericano" se escucha y escuchará los próximos días. Es cierto que el Rojo no es un gran equipo y que no le sobró nada para quedar a un paso de acariciar la Copa. Pero sería injusto quitarle méritos a un equipo que dejó en el camino al último campeón del fútbol argentino, a uno de los mejores equipos uruguayos de los últimos años, a un sorprendente Tolima y al mejor conjunto de América en los últimos tres años. 

Tras quince años tendrá la chance de, aunque no sea en la Libertadores, reconquistar América. Por primera vez en todo el torneo va como favorito ante un equipo que es capaz de sorprender al Palmeiras en el Pacaembú pero que terminó decimonoveno en el Brasileirao. Todo puede pasar en una final rara, inesperada para el ambiente futbolístico, pero en la que Independiente se ganó con justicia su lugar.

Matías Baldo es estudiante de periodismo y de abogacía. Escribió en los reconocidos blogs argentinos ValeChumbar (www.valechumbar.com) y Muy Boca (www.muyboca.com.ar). Sus colaboraciones en TicEspor.com se iniciaron con la cobertura del Mundial de básquet Turquía 2010 y la serie semifinal de la Copa Davis 2010 entre la Argentina y Francia. Su twitter: @matiasbaldo.

Escrito por Matías Baldo en sábado, noviembre 27, 2010. Etiquetas , , , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

4 comentarios for "Mentalidad, orden y progreso"

  1. Anónimo 12:00 p.m.

    SACATE LA CAMISETA, SALAME!!! Y MENOS MAL Q HICISTE LA ACLARACION DEL GOL MAL ANULADO...

  2. Anónimo, el salame sos vos... Baldo es de Boca, gil

  3. Anónimo 1:10 p.m.

    este independiente tiene un equipo mediocre, pero también tiene a un gran entrenador, la camiseta roja y una hinchada que presiona mucho al visitante cuando viene a jugar a avellaneda... ese combo hizo que llegara ala final y no sorprenderia que termine siendo campeon....

  4. Buena nota, Mati. Te felicito.
    Abrazo amigo !

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