Maidana pegó, resistió y defendió su título frente al "molesto" Corley


(Ticespor.com, desde el Luna Park).- Marcos René Maidana (29-1, 27 KO) superó con éxito, y con algún que otro sobresalto, la tercera defensa de su título Mundial Superligero de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) frente al estadounidense DeMarcus Corley (37-14-1, 22 KO) por puntos en fallo unánime (117-110; 115-112;117-110) después de combatir durante doce parejos rounds. 

El clima en el estadio Luna Park era impresionante. Más de 10.000 personas esperaban ver al Chino, quien volvía a combatir en El Palacio de los Deportes después de cuatro años, arriba del ring. La pelea prometía ser apasionante, como en aquellas viejas noches en las que Monzón, Locche, entre otros, hacían vibrar los cimientos del Luna. Y la pelea de fondo de una interesante velada no decepcionó.

La salida desde los camarines hacia el ring de Corley fue histórica, un condimento más a una gran noche. El estadounidense salió del vestuario enfundado con la camiseta argentina, que en la espalda llevaba el  número 10 y su apodo: Chop Chop. Por delante de él no flameaba la bandera yankee (ni siquiera estuvo presente en el cuadrilátero a la hora de entonar los himnos) sino la celeste y blanca. Y para colmo, mientras caminaba hacia el ring retumbaba en el estadio el "No llores por mi Argentina" con el que DeMarcus decidió hacer su ingreso, simbolizando que iba a ganar el cetro que ostentaba el argentino. El Chino, como de costumbre, entró al son del "Bombón Asesino" del grupo santafesino Los Palmeras. 

Tras los himnos, comenzó la pelea. En el primer asalto Corley demostró que, como había declarado en la semana, no había venido a la Argentina a sumar dólares a su cuenta bancaria. Sorprendió a Maidana y a todo un público que, confiado en las características noqueadoras del Chino, esperaba una pelea corta y un nocaut rimbombante en los primeros rounds por parte del argentino. Pero no... Chop Chop danzaba en el ring y se mostraba ágil, pese a sus 36 años, ante un Maidana que estaba lento, pesado y poco preciso.

De a poco la labor del Chino fue creciendo y, ajusticiando al cuerpo de Corley, empezó a sacar diferencias en las tarjetas de los árbitros. Cuando el yankee empezó a sentir que las manos del argentino dolían y lo lastimaban apeló a todas sus mañas, su experiencia y contrarresto el poder de los puños del Campeón del Mundo. Cada vez que Maidana lograba tomar distancia y se preparaba para disparar, Chop Chop recurría al clinch una y otra vez poniendo por delante su cabeza y usándola como un arma más (le provocó un pequeño corte al local en la ceja derecha). El visitante lograba poner nervioso a un Maidana que parecía entrar en el juego que pretendía el estadounidense.

En el séptimo round, con un perfecto derechazo al mentón, derribó a un Corley que parecía indestructible. Esa es una de las características principales del argentino: cuando la pelea se complica y parece perdido logra sacar una mano que pone a temblar al rival. En una pelea disputada hasta el final, la caída del yankee fue una de las causantes por la cual el Chino ganó por puntos. Sentido y aturdido el estadounidense aguantó como pudo el ruido de la campana.

El décimo asalto fue clave en la pelea: Chop Chop tuvo a su merced a un Maidana sentido, que no respondía a los golpes y estuvo cerca de besar la lona. Sin embargo aguantó y logró terminar de pie una pelea muy complicada y, por sobretodo, pareja.

En las tarjetas el Chino se impuso por decisión unánime: 117-110, 115-112 y 117-110. La diferencia de siete puntos es excesiva. Sin dudas, el argentino ganó merecidamente la pelea, pero los tres puntos entre uno y otro se ajustan más a la realidad.

Al boxeador de Margarito la pelea de este sábado le servirá para pulir cuestiones que, si pretende seguir defendiendo su título y unificar con el inglés Amir Khan (23-1, 17KO), deberá mejorar. Una de ellas es la distribución del esfuerzo durante la pelea: por su instinto noqueador intenta terminar el combate en la primera mitad. Frente a un rival duro como Corley (o como le sucedió frente a Andriy Kotelnik en la única derrota de su carrera) termina los últimos asaltos sin fuerzas como para dar la estocada final y con poca resistencia. Para ello también será vital ser más preciso. Frente al estadounidense falló muchos golpes, aunque generalmente no lo hace.

También deberá estar contento porque, más allá de la victoria y de la defensa de su título, hay aspectos positivos a rescatar. No solo sabe pegar (su magnífico poderío está más que probado) sino que también sabe recibir. Es guapo, corajudo y no se achica en las difíciles. Logró vencer a un boxeador que no fue el clásico "paquete" que se les ponen a los boxeadores argentinos cuando se presentan ante su gente para que se luzcan. Corley, históricamente, ha sido la "prueba de fuego" para medir a los posibles grandes boxeadores. Fue "probador" de Floyd Mayweather, Devon Alexander, Zab Judah (con los tres perdió por puntos)  y Miguel Ángel Cotto (sucumbió por nocaut).

Marcos Maidana es joven, tiene talento y mucho futuro. Su indudable potencia seguirá haciendo estragos en el rival de turno. Pero el Chino está entrando en una etapa en la que no solo necesita pegar sino también boxear y tener otros recursos para sacar adelante una pelea. Sin dudas las conclusiones que pueda sacar tras la pelea frente a DeMarcus Corley serán vitales, sobretodo porque el cinturón AMB sigue descansando sobre su piel y mantiene la tranquilidad de que sigue siendo el Campeón del Mundo.

Escrito por Matías Baldo en domingo, agosto 29, 2010. Etiquetas , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

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