Cuando Racing de Córdoba ganó el Prode

Ayer escuchaba a Nico Gaitán explicando por qué fue a abrazar a Rodrigo Palacio cuando marcó el tanto que significaba el 1-0 parcial frente a Godoy Cruz. La explicación no estuvo relacionada ni con la amistad, ni con alguna promesa propia de las concentraciones. "Me dijo que iba a meter un gol y me tenía fe porque me tiene en el Gran DT", confesó el joven xeneize en el vestuario.
La situación se vien repitiendo. Cabral diciendo que sus goles suman para su propio equipo de fantasía o Gorosito creyendo que con poner un 4-4-2 lleno de cositos verdes (?) se gana un clásico, son algunos de los ejemplos.

En fin, la cuestión es que tanta timba me hizo acordar de la anécdota de los muchachos del Racing cordobés. Y, siguiendo la línea de los académicos, no va a faltar mucho para que alguno de los actuales jugadores se hagan acreedores del premio que otorga Clarín. Players: pasen, lean y tomen nota. Así se juega un partido (aunque la historia no tenga un final felí):

Aunque lo más extraño había sucedido en la euforia del final, todos se habían dado cuenta de que algo estaba pasando. Llantos, abrazos teatrales y un sinfín de gracias al cielo, a Dios y a la Virgen eran un epílogo emotivamente absurdo para un olvidable partido entre Racing de Córdoba y Ferro, por la sexta fecha del torneo. Algo ocurría y nadie podía imaginar lo que era.
Horas antes, la radio informaba que el San Lorenzo del Bambino e Insúa le ganaba 4-3 a Platense, que el Boca del Zurdo López, Gatti y Ruggeri caía 2-0 contra Talleres, en Córdoba, y que el River de Cubilla, el Enzo y el Beto empataba 1-1 con Atlanta, en Núñez. Roberto Gasparini escuchaba por LV 2 Radio Córdoba los resultados de los partidos que habían arrancado a las 15.30. Mientras, Enrique Vivanco jugaba al truco con algunos compañeros y el resto del plantel de Racing de Córdoba dormía o estaba prendido al River—Boca femenino de Feliz Domingo. Faltaba un rato para que jugaran ante Ferro y, al caer la tarde, la tranquilidad del hotel Savoy de Alta Córdoba, donde se concentraban, se vio sacudida...
"Luego de la siesta, estábamos por merendar —cuenta Humberto Bravo, delantero de aquel equipo— cuando, a toda velocidad, Gasparini baja al comedor del hotel y grita: ''Tenemos los 12 puntos, muchachos. En la boleta que hicimos tenemos los 12 puntos''. Se hizo un silencio... ¿Te imaginás cómo estábamos? Nadie lo creía. Sólo faltaba nuestro partido: si le ganábamos a Ferro nos llevábamos el Prode".

Corría 1984. Se jugaba el Metro y el Nacional, y la fecha se cerraba todos los domingos, a las 20, con el "televisado de la jornada", por ATC. Relatos de Mauro Viale y comentarios de... sí, Enrique Macaya Márquez. En el televisado de aquel domingo 6 de mayo, Racing de Córdoba recibía al Ferro de Griguol, del Beto Márcico y Héctor Cúper. El partido, sin grandes atractivos, se jugaba en cancha de Instituto...

Desde que en 1972, Francisco Manrique, ministro de Bienestar Social de la dictadura de Lanusse, había instaurado el Prode, el de aquel domingo era el pozo que mayor cantidad de dinero ponía en juego: casi 104 millones de pesos, plata con la que se podían comprar 100 departamentos ó 17 Mercedes Benz. "Nosotros jugábamos al Prode bastante seguido —cuenta Enrique Vivanco, defensor de aquel Racing—, pero esa vez hicimos una tarjeta porque había mucha plata en el pozo, la mayor cantidad hasta esa época. Y, como teníamos algo ahorrado por multas de llegadas tardes, compramos una boleta. La hicimos entre todos, votando y poniendo lo que decidía la mayoría. Me acuerdo de que la tarjeta era de las más caras, la que traía para poner varios triples. La pusimos a nombre de la esposa de Miguel Seronero, uno de los muchachos del plantel".
La semana anterior a que los jugadores de Racing de Córdoba hicieran la boleta, el pozo había quedado vacante. Y como un anticipo de lo que vendría, casi se lo lleva un futbolista: Armando Quinteros. El tucumano, volante de San Lorenzo, había hecho 12 puntos (sólo se premiaba a los que acertaban los 13). Había fallado en un partido, el que el Ciclón empató con Boca, en la Bombonera. Quinteros, con una fe ciega en su equipo, había puesto la cruz en el casillero visitante.

Faltaban apenas seis minutos para el final. El partido estaba 1-1. Ferro se conformaba con el empate y Racing era puro nervios. "Ya había una tensión terrible en el micro que nos había llevado a la cancha —cuenta Bravo—. Hasta me acuerdo de que antes del partido Marchetta ni había dado charla técnica. Sólo se paró frente al plantel y nos dijo: ''Muchachos, qué les puedo decir. Tenemos que ganar sí o sí''".
En una de ésas Cúper lo sacudió al puntero Oyola. El árbitro marcó el tiro libre para Racing. Gasparini sería el encargado. "Al pararme frente a la pelota —recuerda—, sólo intenté pensar en que se metiera en el arco y no en la plata que podíamos ganar".

Pateó. La pelota pasó la barrera, picó y... "Cuando el Pato la metió —dice Bravo—, lo abrazamos como si fuera el Diego después del gol a los ingleses. Parecía que habíamos salido campeones del mundo".
En el estadio nadie entendía nada: ridículamente para un partido como tantos otros, los jugadores se abrazaban, lloraban y corrían enloquecidos. "Yo estaba en la cabina y me preguntaba por qué festejaban tanto —dice Enrique Macaya Márquez—.

Esa noche todo el plantel fue a comer a una parrilla. Los abrazos iban y venían y a algunos los primeros rayos del sol los encontró entre brindis y más brindis. Soñaban con un departamentito, con un 0 KM o, al menos, terminar de pagar el Plan Rombo. Nadie pudo pegar un ojo: ¿cuántos serían los afortunados con 13 puntos? ¿Cuánta plata ganarían? ¿Cuánto cambiaría sus vidas después de pegar el Prode? Faltaba poco para que se enteraran...
"Esa mañana —recuerda Gasparini—, me levanté temprano y me comentaron que ya había un ganador en barrio Patricios. Ahí me hice la idea de que serían varios y luego escuché la noticia en la radio". La noticia que Gasparini escuchó era que 94 tarjetas habían acertado los 13 puntos. "Repartimos la plata entre los 30 y pico que formábamos el plantel. Lo que cobramos apenas nos alcanzó para cubrir los gastos de la cena de la noche anterior".

["Timberos", diario Olé / 2004]

Escrito por San_Felipe en lunes, abril 06, 2009. Etiquetas , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

6 comentarios for "Cuando Racing de Córdoba ganó el Prode"

  1. sublime anécdota...el mejor post en mucho tiempo, sobre todo por la comparación

  2. excelente anecdota!

  3. muyyy buena anecdota!!! Taria bueno poner una seccion con historias como esta.

  4. Javier de Sabadell 3:05 p.m.

    Increiblemente recuerdo ese partido.

    Solía mirar los partidos de los domingos (aquella epoca no era como ahora que hay por TV partidos hasta de la 4ta division de Tuvalu) y normalmente eran partidos pedorros de los gloriosos torneos largos donde los equipos que a mitad de torneo andaban por media tabla no se jugaban nada.

    De todos esos partidos, solo unos pocos me han quedado en el recuerdo...vaya uno a sabes por qué.. Uno fue un Temperley x IACC tambien en cancha de la Gloria donde el Gasolero ganó 1 a 0 con gol del ex Boca Quiroz.

    El otro fue este partido de la nota. Recuerdo que los jugadores celebraban como locos...incluso creo que Marchetta estaba en el medio del remolino de "players" que saltaban como locos...

    En aquel momento el tema dio para mucha charla porque muchos periodistas comenzaron a preguntar: y qué pasaba si los jugadores de Racing le hubieran puesto la X al visitante ??? Hubieran ido "pa'atrás" ?

    Lo que no sabía era que los tipos habían cobrado dos mangos !!! Que garrón !

  5. excelente el post muy buena historia

  6. Yo gane el PRODE ese dia! Soy hincha de Atlanta, y habia ido al Monumental a ver River-Atlanta (ganaba el bohemio con gol de Alejandro Onnis...y yo tenia River o empate!)
    Me acuerdo que llegue a casa, me fije la boleta del PRODE y tenia 12 puntos y Racing de Cordoba y empate en el ultimo partido! Me pegue a la TV. Empezo mejor Racing y se puso 1-0, al ratito nomas Ferro empato, y fue un parto todo el partido hasta el gol de tiro libre de Gasparini...se imaginan que yo queria estar ahi abrazandome con los jugadores del equipo cordobes!
    Al otro dia fui a cobrar, habian ganado 94 boletas, pero era un pozo acumulado porque la semana anterior no habia ganado nadie. En total cobre casi 15.000 dolares, no era para salvarse pero tampoco para despreciar (era el precio de un depto de 2 ambientes en un buen barrio de Capital).

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