El día que el rugby atentó contra una Rikita


El partido de fútbol playero tiene dos límites, además de las ojotas que marcan los arcos: un lateral es el mar y el otro es la arena seca. Simple. Aunque, es costumbre que en el sector arenoso una dama pasada en años reciba un pelotazo, se enoje y, cual Castrilli, amenace con suspender la práctica deportiva.

En el rugby playa no todo es tan simple. Si es una tocata, vaya y pase, pero si empieza a tomar forma el juego y alguien se dispone a matar el tiempo a puro kicks, todo se complica. En Mar del Plata, una Rikita (leáse: bailarina mal paga por Ricky Maravilla) se paró en un lugar equivocado y el despeje de la ovalada dio justo en su cabeza. El desmayo posterior quedó, justamente, para la posteridad.

Escrito por San_Felipe en martes, febrero 10, 2009. Etiquetas , , . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

3 comentarios for "El día que el rugby atentó contra una Rikita"

  1. No se tiene mucho olor a circo armado…Además Riky es capas de cualquier cosa con tal de levantar su triste presente impopular…..

  2. riki no se mancha

  3. Anónimo 1:46 a.m.

    el camillero tenia unas ganas de meter mano...

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