Entrevista "Fútbol, Periodismo y blogs" - Ariel Scher

"Me preocupa o me molesta cuando el periodismo deportivo funciona como la minucia cotidiana como determinación del campo"

Luego de un tiempo sin entrevistas, regresa uno de los espacios más interesantes del blog. El elegido de hoy, y el número once en la lista, es Ariel Scher, un profesional que siempre estuvo en la mira para integrar esta sección y que, además, fue uno de los pocos que contó con admiradores que solicitaban su inclusión. Periodista desde 1982, es reconocido en los últimos años por su trabajo en la sección Deportes de Clarín. Allí es editor y escribe cuentos de fútbol cada domingo en la columna "De Rastrón".
Durante su carrera estuvo presente en varios acontecimientos deportivos de primer nivel. Se destacan, entre otros, el Mundial de fútbol de Japón/Corea (2002) y el de Alemania (2006), los Juegos Olímpicos de Sydney (2000), la Copa América de fútbol en Bolivia (1997), Paraguay (1999), Perú (2004) y Venezuela (2007), el Abierto de tenis de los Estados Unidos (1998, 1999 y 2001) y el de Francia (2003).
Su costado literario incluye la publicación de libros como "Wing Izquierdo, el Enamorado" o "La pasión según Valdano", además de haber intervenido en diversos volúmenes colectivos de cuentos y ensayos sobre deporte. Es docente en la escuela DeporTea y participa regularmente en debates sobre los lazos entre el deporte y la política, la sociedad, la violencia y la literatura. Entre sus últimas participaciones se destaca su presencia en el Encuentro Nacional Cultura Fútbol 2007 (Rosario), donde disertó sobre fútbol y literatura, un día antes de nuestra presentación en la tierra de canallas y leprosos. A continuación, pueden disfrutar de un ida y vuelta interesante y rico en comentarios.

- Ariel, en referencia al título de la entrevista siempre -o casi...- rompemos el hielo indagando sobre la relación que tienen los entrevistados con los blogs. En tu caso ¿los visitás asiduamente? ¿cuáles recomendarías?

Ya hace un tiempo que leo blogs cotidianamente. No me fue difícil introducirlos en mi rutina de lecturas cada vez que abro la computadora. De todos modos, acaso por deformación profesional o por imposibilidad de generarme más tiempo, todavía leo mucho más los blogs con temáticas deportivas que los blogs más generales y privilegio los blogs argentinos, sobre todo los que se han hecho más conocidos en este tiempo y, también, algunos más flamantes sobre los que trabajan alumnos o ex alumnos que conocí en DeporTea.

- ¿Qué te parecen estos nuevos espacios?

Creo que los blogs son una gran oportunidad comunicacional en muchos sentidos. La primera es que ofrecen la posibilidad de generar espacios alternativos y alterativos, algo que siempre es necesario, pero que, además, es particularmente interesante en las temáticas del espectáculo deportivo o del deporte, donde los abordajes periodísticos, mejores o peores, tienden a ser demasiado uniformes. Dicho de otro modo: hay materiales en los blogs periodísticos que no se encuentran fácilmente en otras partes. Muchas veces ese rasgo se acentúa muy favorablemente en la interacción con quienes hacen comentarios y añaden ideas, miradas y percepciones, aunque también creo que el mismo rasgo se empobrece cuando algunos comentarios se cargan de agresividad o de conjeturas sobre las vidas privadas de las personas. Otra cuestión que me parece muy valiosa es que la expansión del fenómeno de los blogs hace crecer, a la vez, la posibilidad de trabajar en periodismo. Hablo de trabajo y no de empleo, que son dos conceptos a veces convergentes, pero distintos. El acceso al empleo, en el sentido tradicional que le damos a esa palabra, se volvió muy difícil, pero eso no quiere decir que no exista mucho trabajo por hacer en periodismo.

- Pasando a tu funciones como periodista y docente, ¿Qué opinión tenés acerca del periodismo deportivo argentino actual -ya sea gráfico, radial o televisivo-? ¿La calidad sucumbió ante la cantidad?

Estoy seguro de que en cualquier tiempo anterior, como también en este, hay mejores o peores ejercicios del periodismo dentro o fuera de las temáticas deportivas. Y todos los días encuentro cosas para leer o para escuchar que me interesan. Hay calidad en medio de la cantidad. Paralelamente, me preocupa o me molesta, desde luego, cuando el periodismo deportivo funciona como lo que el investigador Carlos Mangone definió muy bien como "la minucia cotidiana como determinación del campo". O sea, cuando se construye un edificio a partir de una pavada, cuando se evalúa como importante una estupidez resonante, cuando el ejercicio del periodismo aplicado al deporte es sólo un aporte a la abrumadora industria del entretenimiento, cuando se reivindica al chisme. Jorge Valdano lo sintetizó bien alguna vez cuando dijo que el periodismo deportivo solía construir "un show dentro del show". Pero insisto: inclusive en este contexto, siempre es posible encontrar materiales periodísticos enriquecedores relativos al juego o a los fenómenos políticos, económicos y sociales que definen o enmarcan el juego. Entiendo que un desafío de esta y de cualquier época es preservar la curiosidad para buscar y encontrar noticias, reflexiones, historias.

- ¿Qué le recomendarías a los jóvenes que desean estudiar periodismo?

No me siento en condiciones de recomendar demasiado, pero sí puedo contar y compartir las mejores recomendaciones que me dieron y me siguen dando montones de compañeros de las redacciones y de la vida: tener sentido crítico, darle valor a las palabras de los otros y a las propias, abrir los ojos, los oídos y el corazón frente a los sonidos de la gente y del mundo, no dejarse llevar por la corriente "porque las cosas son así", tener la esperanza de que hay historias que buscar y que andan "esperando" que nuestros compañeros o nosotros las contemos, recordar que lo importante en este oficio son las palabras y las noticias y no nuestro protagonismo personal en relación con ellas, entender que todos los días estamos aprendiendo nuestro trabajo, asumir que la vida y el deporte son fenómenos complejos y que no se puede trabajar bien en el periodismo sin reflexionar sobre esa complejidad, soñar fervorosamente con la próxima nota, entusiasmarse con la posibilidad de que cada texto o cada palabra pueden cambiar el mundo, seguramente que no el mundo entero, pero sí el pedacito de mundo de alguien que está leyendo, escuchando o mirando.

- ¿Vos tenés, o tuviste, algún referente dentro de la profesión?

Tuve y tengo. Como decía antes, son muchísimos compañeros, la mayoría de ellos anónimos o casi. Algunos llevan muchas décadas en las redacciones y otros son pibes o pibas que recién están estudiando pero portan una sensibilidad y una potencia humana y profesional que te cambian la cabeza en una mañana. Me sentiría ejerciendo una injusticia especial si destacara a unos sobre otros. Acaso, como símbolos de todos, prefiero recordar a algunos compañeros que no están, pero siento cerca y a los que añoro particularmente. Hablo de Roberto Santoro, un periodista y poeta desaparecido durante la última dictadura militar, que publicó "Literatura de la pelota", un libro maravilloso recién reeditado. O de Dante Panzeri, quien quebró los modos de hacer periodismo sobre deportes en la Argentina. No tuve el privilegio de cruzar nunca una sola palabra con Santoro o con Panzeri, pero los percibo como referentes fundamentales. Y lo mismo puedo decir de otros a los que extraño mucho y sí pude tratar y querer más de cerca como Carlos Juvenal, Pedro Uzquiza, Juan Zuanich, Mario Bonino, Pedro Durrels y dos narradores excepcionales y muy generosos como Jorge Göttling y el Negro Fontanarrosa.

- Por mi parte siento admiración por la riqueza de vocabulario de Jorge Valdano, su formación por fuera del fútbol, su forma de escribir y hablar, su mensaje a la hora de estar al frente de un equipo. En tu caso, ¿qué te llevó a escribir un libro como "La pasión según Valdano", junto a Jorge?

El motor de ese libro fue tratar de sumar una herramienta más para ayudar a pensar qué cosa fue, qué cosa está siendo y qué cosa puede ser el fútbol. Más allá de su riqueza expresiva evidente y de su experiencia en lugares diversos del escenario del fútbol, Valdano es alguien que tiene ideas en un campo, el del fútbol, donde con frecuencia se polemiza sobre nadas y no, justamente, sobre ideas. Digamos que el propósito fue esencialmente humano: hacerse preguntas y buscar respuestas en el campo de las ideas a partir de una actividad que está en el centro de los centros de la vida en este tiempo y con un entrevistado como Valdano al que le apasiona hacerse preguntas y buscar respuestas con inteligencia y con generosidad. La pasé muy bien haciendo ese libro.

- ¿Te gustaría verlo nuevamente dirigiendo?

No lo sé. Me gusta y me gustaría que, como todas las buenas gentes, haga cotidianamente cosas que lo hagan sentir feliz. Me parece que Valdano tiene la capacidad de aportarle mucho al fútbol y a un montón de otras dimensiones de la vida, inclusive si no dirige.

- En cuanto a los textos que publicás en Clarín -como los "De rastrón"-, ¿qué temas son los que más te atraen a la hora de escribir?

Hay ciertas concepciones dominantes que revelan lo que podríamos llamar "una derrota cultural" de lo que creo que debiera ser el deporte. ¿Qué cosas manifiestan, para mí, esa derrota? El exitismo, el resultadismo, la comprensión hiriente y recurrente con la que se usa la palabra fracaso, la cultura del aguante, la percepción del otro como un enemigo y no como un socio necesario para que pasemos la tarde cerca de un juego emocionante, la hegemonía de la lógica de mercado, la percepción de que los cuerpos del deporte son colecciones de células que se compran, se venden y deben dar rendimientos favorables, el desprecio a la dimensión estética fabulosa que viaja con una pelota, la histeria como sustituto del placer, la aceptación de que la tribuna es un lugar donde todas las descargas y todas las brutalidades son posibles, la presencia de dirigentes que ignoran lo honorable y lo importante que es cumplir la tarea política de dirigir, la idiotez monumental que representa alegrarse más por la derrota de los otros que por el mérito propio. No estoy diciendo que todo tiempo pasado fue mejor, sino que todo tiempo futuro podría y debería ser mejor. Y que en el deporte perviven muchísimas historias -a veces ficticias como las de "De Rastrón", otras veces reales- en las que se manifiestan valores opuestos a esas concepciones dominantes que, de verdad, me espantan. Me importa trabajar sobre el sentido grandioso que pueden tener la identidad, la pertenencia, la amistad, la memoria, el esfuerzo, la persistencia, la ideología, la diversión, la capacidad de querer a los otros y de creer en los otros. Todo eso da vueltas alrededor y en el centro del fútbol. Escribo cuentos y escribo notas porque hay historias y procesos personales que me vuelven necesario escribir, pero, más allá de lo personal, me interesa reivindicar y poner en debate otras miradas y otras ideas sobre el deporte.

- Pasando a lo estrictamente deportivo, Marcelo Bielsa volvió a la dirección técnica y muchos de sus admiradores sostienen que el fútbol recuperó a un gran personaje y un mejor técnico, ¿estás de acuerdo con la premisa de que "el tiempo le dará la razón"?

Prefiero hablar de ideas y no de personajes. Marcelo Bielsa no necesita ganar partidos o campeonatos para que "el tiempo le dé la razón". A veces sus equipos, muy frecuentemente impulsados por una inusual y estimulante convicción de atacar, me gustaron más y otras menos, pero eso, en algún sentido, me parece un detalle. Lo que valoro muchísimo es su manera de pararse frente a este tiempo del fútbol, su lealtad hacia lo que cree y su empeño en ser lo menos funcional posible a los circos que el espectáculo deportivo construye al transformar a las personas en personajes. Bielsa es alguien cuyo trabajo y cuyas charlas siempre funcionan como una invitación y como un desafío a pensar. Y eso, con los micrófonos tan poblados de frases tiradas como si las palabras y las personas no merecieran respeto, siempre merece un reconocimiento.

- En cuanto a la Selección Argentina, ¿qué opinión tenés sobre el ciclo de Basile?

Basile trabaja la mayor parte del tiempo como seleccionador de jugadores y no como entrenador, según se dijo muchas veces no sólo sobre él en los últimos tiempos. El negocio arrasador del fútbol, en el que la variable "nacional" a veces es una incomodidad, así lo impone. Me parece que es alguien que selecciona bien a los jugadores que pone en la cancha. Y me parece también que es portador de una historia que le abre crédito para que, cuando encuentre los tiempos, arme buenos equipos. La Selección Argentina en la Copa América de Venezuela, el único período de este ciclo en el que Basile pudo pasar de seleccionador a entrenador, tuvo muy buenos jugadores y tuvo momentos de buen equipo.

- ¿Te parece que Lionel Messi puede llegar a ser "todo aquello que dicen que será"?

Por ahora me regocijo con lo que hace y me ilusiono con todo lo que puede hacer porque, a pesar de ser deslumbrante, hasta tiene cuestiones para mejorar. No me animo a decir más porque no me siento en condiciones de predeterminar la historia individual de los jugadores. Y me gustaría que la superexigencia competitiva no le quite la alegría que seguramente debe sentir cuando se pone a jugar.

- Por último, en cuanto a todo lo malo que rodea al fútbol actual -nacional e internacional-. ¿El deporte podrá desintoxicarse o ya es demasiado tarde?

El fútbol es un territorio en el que hay noblezas y hay horrores. No están a la vista los caminos para vencer a muchos de los horrores de esta época, al punto que para muchos esos horrores son cosas naturales o hasta atracciones. Pero la historia social nunca está terminada. Y el fútbol, como parte de esa historia, tampoco. Cada vez que nos da encanto el ritual de ir a la cancha con nuestros hijos, nuestros padres o nuestros amigos, cada vez que alguien se propone organizar y efectivamente organiza proyectos en los que el fútbol se reivindica como recurso para hacer mejor la condición humana, cada vez que nos divertimos individual y colectivamente sin necesitar de la tristeza del otro, estamos diciendo que no es demasiado tarde. Así que existen razones para sentir dolores y angustias. Pero también hay motivos para seguir soñando
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# Archivo de entrevistas: [21-Feb: Juan Pablo Varsky] [28-Feb: Marcelo Gantman] [07-Mar: Ariel Tiferes] [21-Mar: Martí Perarnau (España)] [11-Abr: Javier Gómez Matallanas (España)] [25-Abr: Marcelo Sottile] [02-May: Daniel Arcucci] [16-May: Alejandro Fabbri] [13-Jun: Ezequiel Fernández Moores] [27-Jun: Pablo Lisotto]

Escrito por San_Felipe en miércoles, septiembre 05, 2007. Etiquetas . Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada mediante el RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

9 comentarios for "Entrevista "Fútbol, Periodismo y blogs" - Ariel Scher"

  1. Muy buena nota y muy claro en los conceptos.

    http://doble-5.blogspot.com

  2. Anónimo 2:46 p.m.

    felipe la recalcada concha de tu puta madre deja de agarrartela con Bielsa y anda a ilusionarte con la triste seleccion del coco Basile
    chau muerto, gallina tenias que ser

  3. Felicito al equipo de Tic Espor por entrevistar a este hombre común, que no tiene una pizca de divismo, una caracteriztica minada en el periodismo deportivo.
    Sus conceptos invitan a la reflexión y da placer leer su columna titulada "De Rastrón" domingo a domingo. En mi caso son recortadas religiosamente cada mañana de lunes, cuando el periódico dominguero a perdido carácter noticioso, pero ha dejado textos interesantes para el recuerdo.
    Saludos, y por más entrevistas de éstas.

  4. Excelente

  5. Por qué entrevistaron a Chaban? (?)

  6. Nicosantafe 8:38 p.m.

    Ariel es, sin dudas, uno de los mejores periodistas deportivos del país. Su libro, La Patria Deportista, debiera ser una lectura obligatoria en las escuelas de periodismo. Uno de los pocos tipos capaces de entender realmente el deporte, sobre todo el fútbol, como el fenómeno social que realmente es. Y su compromiso con la verdad y la memoria se vio reflejada a través de las historias de Claudio Tamburrini y Miguel Sánchez. Es un placer que un blog le dedique un espacio así a alguien como él, en medio de una profesión que parece tomada por Niembro y sus alumnos (Queijeiro, Pasman, Liberman y toda esa manga de lamentables que le hacen daño al periodismo). Abrazo y felicitaciones.

  7. Nicosantafe 8:38 p.m.

    Ariel es, sin dudas, uno de los mejores periodistas deportivos del país. Su libro, La Patria Deportista, debiera ser una lectura obligatoria en las escuelas de periodismo. Uno de los pocos tipos capaces de entender realmente el deporte, sobre todo el fútbol, como el fenómeno social que realmente es. Y su compromiso con la verdad y la memoria se vio reflejada a través de las historias de Claudio Tamburrini y Miguel Sánchez. Es un placer que un blog le dedique un espacio así a alguien como él, en medio de una profesión que parece tomada por Niembro y sus alumnos (Queijeiro, Pasman, Liberman y toda esa manga de lamentables que le hacen daño al periodismo). Abrazo y felicitaciones.

  8. Anónimo 8:39 p.m.

    Ariel es, sin dudas, uno de los mejores periodistas deportivos del país. Su libro, La Patria Deportista, debiera ser una lectura obligatoria en las escuelas de periodismo. Uno de los pocos tipos capaces de entender realmente el deporte, sobre todo el fútbol, como el fenómeno social que realmente es. Y su compromiso con la verdad y la memoria se vio reflejada a través de las historias de Claudio Tamburrini y Miguel Sánchez. Es un placer que un blog le dedique un espacio así a alguien como él, en medio de una profesión que parece tomada por Niembro y sus alumnos (Queijeiro, Pasman, Liberman y toda esa manga de lamentables que le hacen daño al periodismo). Abrazo y felicitaciones.

  9. Anónimo 2:40 a.m.

    Un placer escuchar y leer a Ariel. Lo conocí con las columnas de Clarín y luego leí el libro "La pasión según Valdano" el cual recomiendo porque tratan ideas interesantes. Me gusta mas el Scher escribiendo ficción que ejerciendo la actividad periodística, aunque no deja de ser extraordinario ante tantos mediocres. De prosa elegante, e ideas claras que trascienden al fútbol, creo que Ariel se ganó un lugar entre los grandes escritores que tomaron al fútbol como objeto de estudio.

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